Los conflictos en el aula son más comunes de lo que parecen. Los centros educativos, además de ser un espacio de aprendizaje, son lugares en los que a diario conviven cientos de personas, de diferentes edades y costumbres, por eso, es un espacio en el que se vuelve común que existan conflictos que debemos resolver.

Lo que nos debe preocupar no es que existan conflictos en el aula, sino que vamos a hacer para resolverlos. Clic para twittear

Aprender a vivir juntos es parte de lo que entendemos por calidad educativa. Aprender a resolver conflictos en el aula, permite conocer y practicar estrategias para lograr el respeto, la solidaridad, la tolerancia, y la empatía para convivir en armonía y adquirir habilidades protectoras frente a la violencia.

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En el aula, pueden darse conflictos de diversos tipos que pueden generar un ambiente que estropee el desarrollo de las clases. Sin embargo, si se abordan y resuelven de manera adecuada, pueden contribuir a mejorar la relación entre los involucrados y en el grupo donde se integran.

Queremos compartir estos consejos que puedes poner en práctica para y resolver los conflictos en el aula para que puedas crear nuevas oportunidades de integrar a los estudiantes de tu salón.

5 Consejos para resolver conflictos en el aula

1 Lo primero es prevenir

Un buen ambiente en el aula y una adecuada disciplina pueden ayudarte a evitar el inicio de cualquier conflicto. Es importante que ayudes de forma individual a los alumnos, practicando el refuerzo positivo.

Fomenta una educación con valores y trata de enfocarte en el desarrollo de habilidades emocionales y de competencia social en tus estudiantes a través de actividades grupales, también es importante es establecer normas básicas de convivencia en el aula.

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2 Fomenta la comunicación.

La comunicación influye en las relaciones entre las personas que conviven en el aula. Debes procurar mejorar las habilidades comunicativas de tus estudiantes pero también las tuyas, porque de ellas depende en gran parte que en el aula exista un ambiente de tranquilidad o no.

Además Cuando el conflicto ya se ha desarrollado, la comunicación puede ser la clave para resolverlo, mediante el diálogo y la escucha de los involucrados.

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3 Analiza el conflicto.

En el aula pueden darse diversos tipos de conflictos y en distintos grados de intensidad. Es importante identificar el origen del conflicto, el problema concreto, quién está implicado.

Analiza los intereses y necesidades de cada involucrado y ayuda a cada uno a reflexionar sobre la situación y a que traten de entender la posición de los demás. Debes profundizar en las causas del conflicto y no solucionarlo de manera superficial o temporal ni limitarte a dar la razón a una de las partes, sino encontrar las claves para resolverlo a largo plazo.

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4 Actúa de manera coordinada.

Cuando hay un estudiante o un grupo o clase que genera conflictos es importante diseñar una estrategia compartida con el resto de docentes, de modo que los conflictos se resuelvan de forma transversal y coordinada. Así, todos los docentes compartirán los mismos criterios, y avanzarán en la misma dirección, logrando fortalecer la resolución del conflicto.

También es importante que en ocasiones se involucren en esta estrategia los padres de familia, como parte esencial de la educación de los estudiantes.

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5 Dale seguimiento.

Los actos de violencia y otros conflictos requieren cierto seguimiento. Cuando hayas resuelto una situación no la descuides, presta atención a cómo evoluciona y, ante cualquier indicio de que el conflicto pueda darse de nuevo, actúa para detenerlo y refuerza la solución que le habías dado previamente.

Ten cuidado de no caer en estos errores

No defiendas al agredido mostrando compasión, y mucho menos lo animes a agredir diciéndole ¡Defiéndete!, invitándolo a que devuelva la agresión. En lugar de eso enseñale a poner límites, a defenderse diciendo “no” con firmeza y a pedir ayuda si no lo escuchan.

No reprendas al agresor con gritos, descalificaciones, culpa, castigos, y etiquetarlo de agresivo o insociable, transmitiéndole la idea de que es así, de que no puede cambiar, hacer esto tiene efectos muy negativos porque de esta manera va a perpetuar su comportamiento ofensivo. Lo ideal es enseñarle a controlarse y hablar para decir lo que quiere en lugar de agredir.

Si tienes otra forma de resolver conflictos en el aula compártela con nosotros

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